La Historia del monasterio

FUNDACIÓN

El monasterio fue fundado, en su origen, a unos 5 Km de Castrojeriz por Alfonso X del Sabio antes del año 1306 de la era hispánica, lo que equivale al año 1268.

No hemos podido encontrar Bula de esta primera fundación, pero sí escrituras anteriores a 1326, fecha de su traslado.

Luciano Huidobro, historiador y eclesiástico católico español, en 1950 en el “Camino de Santiago a su paso por Castrojeriz” dice: “La comunidad franciscana estuvo primeramente establecida en el término llamado Tablín, donde hay un buen manantial que surte de agua a la Villa. Desde allí se trasladaron a la casa actual”.

Ignacio Omaechevarría, investigador y escritos franciscano: “El monasterio de Santa Clara de Castrojeriz se fundó primero en el s. XIII en un lugar llamado Tablín, trasladándose más tarde al lugar que actualmente ocupan”.

En el libro Becerro, un libro en el que las iglesias copiaban sus privilegios y pertenencias, aparece:  “El Convento de Santa Clara la Real de la Villa de Castrojeriz fue fundado distante de dicha Villa hacia la fuente de Segor (o Tablín) por un privilegio en el que el señor Rey D. Alfonso X el Sabio les da el agua de dicha fuente”.

Queda claro que fue el rey Alfonso X el Sabio quien fundó el convento hacia 1264, sin embargo queda otro interrogante por resolver ¿de dónde vinieron las monjas a Tablín? Dice la leyenda que dos discípulos de Santa Clarta se dirigían a Galicia con el objetivo de fundar allí algunos conventos. Y la tradición afirma que dichas monjas fundaron el monasterio de Carrión de los Condes. En Valladolid se fundó otro convento, que es uno de los conventos más antiguos de España, y se dice de él que también lo fundó una discípula de Santa Clara.

Según investigaciones hechas en el Archivo de la Catedral de Burgos y en el Protomonasterio de Asís queda patente que las hijas de Santa Clara de Asís recorrieron el Camino de Santiago y bien pudieron ellas afincarse en Tablín.

TRASLADO A CASTROJERIZ

Hacia el año 1325 los monjes franciscanos de Castrojeriz cambiaron de ubicación, junto a la muralla de la Villa, a un nuevo convento quedando el anterior deshabitado.

Las monjas de Tablín solicitaron la concesión de aquella casa deshabitada al Papa Juan Veintidós. Con el respaldo de algunas personas nobles de la Villa que se comprometieron a acondicionar el lugar y cercarlo con muros altos y fuertes, el Papa mandó despachar su Bula, concediéndola el Señor Obispo de Burgos.

Los frailes habían abandonado ese convento por razones de seguridad, así que una vez los vecinos de Castrojeriz cumplieron lo prometido y levantaron muros para proteger el lugar y adaptaron el sitio a todas las exigencias de un monasterio de clarisas, se procedió a la ejecución de la Bula por parte de Fray González Ruiz de Villegas y el Obispo D. Gonzalo de Hinojosa. Esta escritura se conserva en el archivo y tiene fecha del 16 de mayo de 1326.

PRIVILEGIOS

Los privilegios otorgados a los conventos eran exenciones legales, derechos económicos y facultades especiales concedidas por la Corona o la Iglesia para poder garantizar su autonomía, funcionamiento y sostenibilidad.

De Alfonso X el Sabio solo se conserva en el archivo su voluntad de dar el sitio en Tablín para las monjas. Pero de sus sucesores sí que se guarda registro de diferentes privilegios.

Por ejemplo, de Alfonso XI, que otorga cuatro privilegios. El primero es un “real fontanero” en 1332, por él concede a las monjas clarisas el agua de las fuentes de Segor (Tablín) cada jueves para regar sus huertas y sus árboles, este privilegio es aún válido a día de hoy.

En otro documento del mismo año se nos concede: “3.000 maravedíes de martiniega (tributo que se pagaba el día de San Martín) de los vecinos de Castrojeriz; 50 maravedíes contra los judíos de Castrillo y 350 del Rey. Dado en Burgos”.

El tercero se dio en Sevilla y concede a las monjas el poder heredar; y el cuarto, la exención de todos los tributos.

Otro privilegio de los Reyes Católicos habla sobre 50 cargas de trigo en favor del convento de Santa Clara de Castrojeriz, dado en Burgos a 10 de diciembre de 1495.

Se guarda en el Archivo otro privilegio denominado “privilegio del Portazgo de Alfonso XI, donado al convento por Garcilaso de la Vega” (este Garcilaso de la Vega se trata de un reconocido noble del s. XIV que fue consejero de Alfonso XI, no del poeta del Siglo de Oro).

Este noble cedió al convento su privilegio de portazgo, que era una exención a pagar el impuesto por el uso de caminos, puentes o entrada de mercancías a ciudades. A cambio de poder ser enterrado en el convento.

SIGLO XX

En esa época no faltaban las vocaciones, pero sí la salud necesaria para sobrevivir, tal vez consecuencia de la época, fallece una gran lista de religiosas jóvenes. Por más que la comunidad de Santa Clara pudo seguir siempre su vida regular, tras la Guerra Civil se seguía encontrando en situación difícil; pobre en vocaciones, tras un gran número de monjas fallecidas durante los primeros 30 años de siglo y pobre en recursos económicos,  situación que acentuaba la posguerra.

Aún no existían las federaciones de monjas que después iba a promover el Papa Pío XII, así que la comunidad de Durango (Vizcaya) y la nuestra se iban a convertir en pioneras a la hora de dar y recibir ayudas fraternas. En 1948 llegaron 5 monjas bien preparadas procedentes de Durango a modo de refuerzo, con los nombramientos de abadesa y otros oficios de responsabilidad. Dando así comienzo a una nueva primavera de vocaciones.

Con este urgente problema en la falta de vocaciones, para promoverlas más eficazmente, se pensó en abrir una academia para las muchachas del lugar y sus alrededores, de catorce años en adelante y que en el verano acogía a todas las niñas de la escuela.

La Escuela de San Antonio fue nombrada, comenzó a funcionar en mayo de 1949 con 19 alumnas y llegó a tener más de 40. En este lugar se impartían cursos de cultura general, contabilidad, mecanografía, taquigrafía, corte, bordado, música, pintura… Además de organizar ejercicios espirituales para las alumnas y para otras jóvenes que quisieran agregarse.

De esta academia salieron novicias tanto para esta casa como para otros conventos y congregaciones.

Esta escuela cerró sus puertas en 1966, aunque en la entrada del Compás se puede ver el edificio de “El Colegio”, que así se sigue llamando.

EL MONASTERIO EN LA ACTUALIDAD

Nuestra Iglesia sigue abierta al culto, hay eucaristía cada día y os invitamos a entrar en nuestra iglesia para orar y adorar al Señor, que está aquí presente.